¿Cómo va todo?
La obra avanza, y en paralelo arranca una nueva parte del proyecto: clases de inglés y español para los habitantes del pueblo.

Qué pasó hoy
El equipo continuó la excavación iniciada el día anterior — un trabajo exigente, en el que la tierra debe romperse con un pico antes de retirarse con pala. Se cavó un quinto agujero en el centro del conjunto, pensado para la colocación del cemento. A media mañana, el equipo hizo una pausa para compartir una comida srilanquesa preparada por una de las familias del pueblo; a lo largo del día, los habitantes ofrecieron regularmente té y algún tentempié (fruta, snacks). Por la tarde, el equipo empezó a instalar las estructuras metálicas destinadas a hacer pasar el cemento por la obra — un trabajo aún en curso.
Al final del día, hacia las 17h, el equipo se dirigió al templo para un tipo de contribución muy distinto: a petición del monje principal, se impartió una primera clase de inglés a los miembros interesados de la comunidad, con niveles muy heterogéneos, desde casi principiante hasta un nivel más avanzado. También se ofreció, por primera vez, una clase de español a dos monjes sin ninguna base en el idioma.

Encuentro del día
Uno de los monjes presentes aprendió inglés por su cuenta hace dos años, escuchando podcasts y vídeos — y esta velada fue solo la segunda vez en su vida que pudo practicar el idioma con interlocutores nativos, tras una primera experiencia el día anterior con la madre de uno de los participantes. Tras este intercambio, se acordó un plan con el monje responsable: se ofrecerán tres niveles de inglés (principiante, intermedio, avanzado) y un nivel básico de español cada tarde hacia las 17h, repartiendo a los habitantes por nivel.


