¿Cómo va todo?
Más allá de la obra, el proyecto también estuvo hecho de encuentros, intercambios y descubrimientos culturales junto a la comunidad de Pihimbuwa.
¿Cómo va todo?
Ya desde la primera semana, arrancó una nueva parte del proyecto: a petición del monje principal del pueblo, el equipo empezó a dar clases de inglés y español a los habitantes, con niveles muy heterogéneos, desde casi principiante hasta más avanzado. Uno de los monjes presentes había aprendido inglés por su cuenta, dos años antes, escuchando podcasts y vídeos — y esta primera noche de clases fue solo la segunda vez en su vida que pudo practicar el idioma con hablantes nativos. Se acordó un plan con el monje responsable: se ofrecerían tres niveles de inglés (principiante, intermedio, avanzado) y un nivel básico de español cada tarde hacia las 17h.

Clase nocturna impartida a los habitantes del pueblo
La vida con la comunidad también estuvo marcada por momentos más informales y ceremonias tradicionales, ya fuera en el propio pueblo o durante salidas a otros templos de la región.


Una ceremonia tradicional y un momento compartido con los habitantes
Punto culminante de esta inmersión cultural: un desplazamiento muy matutino hasta Kandy, la segunda ciudad más grande del país, para visitar uno de los templos más importantes de Sri Lanka, el Templo del Diente de Buda (Sri Dalada Maligawa). Allí, la familia que acompañaba al equipo realizó varias bendiciones tradicionales, deseándoles buena salud, éxito profesional y éxito en la vida.

Foto de grupo durante la visita a Kandy, con el monje y la familia anfitriona
Encuentro destacado
Uno de los monjes que había aprendido inglés por su cuenta a través de podcasts, y para quien las clases del equipo suponían una ocasión rara y valiosa de practicar con hablantes nativos — un bonito ejemplo del intercambio que se dio en ambos sentidos ntre el equipo y la comunidad.